Historia Local

glorietaEl territorio que hoy ocupa el término municipal estuvo poblado en los primeros tiempos por grupos de aborígenes, recolectores-cazadores-pescadores. Con la llegada de los conquistadores éstos fueron desapareciendo como ocurrió en el resto de la isla.

Durante mucho tiempo, después del descubrimiento y la conquista, este territorio vueltabajero se entregó a modo de “mercedación” a elementos interesados en la crianza de reses y cerdos, por lo que en poco tiempo se fundaron un gran número de hatos y corrales para tales fines.

En 1690 se funda la primera Iglesia y una casa de hospedería y comercio que debió acoger a los transeúntes que pretendían llegar desde La Habana hasta Guane y viceversa. Aún así la región permaneció en el más profundo atraso hasta que en los primeros años del siglo XIX se autorizó el cultivo del tabaco en la región del poniente cubano.

Fue precisamente en las postrimerías de este siglo donde se crearon las bases para la fundación definitiva de la villa de Consolación del Sur. El tabaco fue creando las riquezas necesarias para que en la otrora aldea apareciera el ayuntamiento en 1866, las primeras sociedades de instrucción y recreo, los primeros maestros y otros elementos culturales que le hicieron ganar el nombre de “Atenas de Vueltabajo”.

Los consolareños también formaron filas junto a los mambises de la epopeya de 1895, figuras como: Ernesto Asbert, Catalina Valdés, los diez hermanos Páez y otros fueron ejemplo de hidalguía en la lucha por la independencia cubana.

Instalada la república en 1902 se ubicaron los locales entre los primeros en advertir que íbamos mal, que aquella república se levantaba sobre cimientos de fango y su vida sería corta.

Así ocurrió en 1906 cuando Estrada Palma trató de perpetuarse en el poder, se contaron los consolareños entre los más fervientes luchadores por la dignidad nacional.

La etapa seudo republicana como en el resto del país se caracterizó por la politiquería y el abandono de las necesidades del pueblo. Sólo un reducido grupo amasaba los beneficios de la producción local.

Por tal razón el relevo de los luchadores de 1895 se hizo sentir en la huelga general contra Machado cuando el pueblo consolareño se volcó a las calles como un elemento más de contribución a la caída del tirano.

En los primeros años de la década de 1950 un grupo de jóvenes de la localidad se radicalizó en sus posiciones revolucionarias. En abril de 1953 Fidel se personó en Consolación del Sur para nuclear las fuerzas revolucionarias locales establecidas en aquella reunión lo que después del Asalto al Moncada se llamó Movimiento 26 de Julio.

Desde entonces las ideas revolucionarias fueron limitando cada vez más la conciencia de los consolareños; de esta villa salió Miguel Cabañas Perojo uno de los expedicionarios del Granma asesinado en las montañas de Oriente a los pocos días del desembarco.

Al triunfo de la Revolución los consolareños estuvimos presente en los más encendidos combates: en Playa Girón, en las Milicias Revolucionarias, junto al Che en los difíciles momentos de la Crisis de Octubre y en las misiones internacionalistas que se han desarrollado en cualquier rincón del mundo.

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